Emprendedor argentino conecta marcas globales en Shanghai con contenidos de calidad cinematográfica
Pablo, originario de Argentina, es cofundador de la agencia creativa de contenido digital BLNK. Hace dos años, trabajaba como director de operaciones en una empresa tecnológica. Durante un viaje de negocios llegó a Shanghai, se enamoró de la ciudad y decidió quedarse para aprender chino. Fue allí donde conoció a su socio, Martin de León, quien también es argentino. Al compartir una visión común sobre el arte, los negocios y la tecnología, fundaron juntos BLNK.
El nombre BLNK se inspira en la palabra inglesa "blink" (parpadeo). "En nuestra cultura, 'parpadear' sugiere complicidad", explicó Pablo, haciendo un guiño. Además, comparó el parpadeo con el obturador de una cámara de cine, que captura imágenes con cada movimiento.
Para Pablo, Shanghai es un imán para las marcas globales. "Tanto las marcas internacionales que quieren entrar en Asia como las locales que desean mejorar su presencia mundial necesitan contenido de calidad que transmita la esencia de su marca", señaló. Su primer cliente fue el restaurante "8½ Otto e Mezzo", cuyo nombre hace referencia a la película de Federico Fellini que tanto le gusta, algo que le hizo sentir que estaba en el lugar correcto.
Su pasión por el cine ha elevado sus aspiraciones. Como agencia que valora la "producción de calidad cinematográfica", Pablo exige a su equipo tratar cada fotograma con meticulosa atención. Le gusta pasar tiempo en el lugar del cliente observando el movimiento y la luz, y luego conceptualizar cómo expresar ideas concretas a través del lenguaje cinematográfico. Se enorgullece especialmente de la serie documental realizada para el restaurante italiano Bella Vita, y destaca la satisfacción de convertir a los clientes en amigos.
Desde la perspectiva de Pablo, el verdadero desafío al trabajar con clientes chinos no es el idioma, sino la "traducción cultural". En una ocasión, un cliente quería reflejar una atmósfera "animada" en un video. Desde la perspectiva argentina, lo "animado" podría interpretarse como música dinámica, cortes rápidos y colores vivos. Sin embargo, descubrió que, para el cliente chino, este adjetivo significaba más bien "un lugar con calidez humana y una atmósfera acogedora". Pablo incorporó esa interpretación en su obra, y el cliente quedó satisfecho de inmediato al ver el resultado.
En sus dos años en Shanghai, Pablo se ha adaptado al dinámico ritmo de la ciudad. Impresionado por su eficiencia, aseguró: "Podemos alquilar equipos y filmar anuncios rápidamente, sin esperas". También aprecia la comodidad y seguridad de vivir en Shanghai: las bicicletas compartidas son seguras y efectivas, y los paquetes se pueden dejar en la puerta de casa con confianza. "Son detalles pequeños, pero hacen la vida más sencilla y cómoda, y han cambiado todo para mí", concluyó Pablo.
Fuente: Xinmin Evening News